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Flotillas contra la Amenaza NuclearSomos una coalición de navegantes internacionales independientes que saben del enorme peligro que representa para la vida del planeta las pruebas de armas atómicas, los transportes nucleares y el uso de la energía nuclear. Estamos trabajando juntos para crear una conciencia en la gente sobre estos temas y liberar a los mares del mundo de la amenaza nuclear. |
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ALERTA INFORMATIVOAbril 2002
ANTECEDENTES
Un embarque de combustible de Oxido Mixto de Plutonio (MOX) de bandera Británica conteniendo 255 kg de plutonio japonés saldrá de Japón hacia Europa a mediados de 2002. La carga de plutonio MOX fue originalmente embarcada desde el Reino Unido hacia Japón en 1999. Sin embargo, mientras estaban en ruta, se reveló que el fabricante del combustible, la British Nuclear Fuels (BNFL), falsificó deliberadamente información vital acerca del control de calidad del combustible. Inicialmente la BNFL y las autoridades japonesas negaron esa falsificación de información. De todas maneras, luego de una recusación legal iniciada por organizaciones no gubernamentales japonesas, a BNFL admitió finalmente que la falsificación tuvo lugar durante la fabricación de los combustibles. El Gobierno Japonés y los dueños del combustible, Kansai Electric, demandaron que el combustible MOX fuese devuelto al Reino Unido rechazando la opinión de la BNFL de que sería seguro utilizarlo en una planta nuclear. En julio de 2000 el gobierno del Reino Unido anunció que había acordado el regreso del MOX. La BNFL acordó un paquete financiero con Kansai Electric que se estima en unas 110 millones de libras esterlinas, incluyendo la respectiva compensación. El viernes 26 de abril de 2002 partieron del Reino Unido hacia Japón dos navíos, el Pacific Pintail y el Pacific Teal, ambos de bandera británica. Uno de ellos actuará como escolta armada y el otro transportará el Plutonio Mox. La ruta que planean tomar para su regreso al Reino Unido permanece en secreto y puede que aún no haya sido definitivamente. Juntos estarán cargando 7 toneladas de municiones, 2.200 toneladas de combustible y 255 kg de plutonio. ¿Por qué se realiza el cargamento? Este transporte se realiza en gran medida por razones de estrategia comercial de la BNFL. La Compañía sufrió una enorme pérdida de confianza en su credibilidad. En 1999 el Ministro Japonés de Comercio e Industria, Takashi Fukaya, describió el asunto como "deplorable", diciendo que "la confianza en BNFL ha sido destruida". De esta manera la BNFL tiene esperanzas que un retorno exitoso al Reino Unido restablecerá las perspectivas para asegurar futuros contratos a gran escala con empresas Japonesas. BNFL necesita desesperadamente nuevos contratos con Japón para hacer viable su negocio de cara al futuro. A su vez las compañías japonesas están motivadas por la fuerte reacción pública en contra de los planes de Japón para utilizar el combustible MOX en sus reactores nucleares y esperan poder superar esa reacción mediante el retorno del plutonio al Reino Unido. ¿Por qué es importante el cargamento? Japón sostiene que los cargamentos de materiales nucleares entre Europa y Japón son esenciales para su programa de energía. Pero el combustible nuclear de los dos cargamentos (1999 y 2001) que llegaron a Japón no ha sido utilizado para producir electricidad debido a la preocupación pública y a la falta de confianza en los fabricantes del combustible MOX. La gente en Kariwa, donde debía dirigirse el cargamento francés de MOX en el 2001, celebraron un referendum cuyo resultado fue que no se cargara el combustible MOX. El Gobernador de la prefectura de Fukishima, donde el anterior embarque de MOX de 1999 debería ir, también ha rechazado el cargamento y ha iniciado un análisis energético. Virtualmente existe una moratoria para utilizar combustible MOX en Japón. La BNFL no tiene contratos de MOX con Japón, y Cogema sólo contratos pequeños. El futuro para estas plantas es incierto a menos que se aseguren nuevos contratos. Si esto ocurre, se deberán producir muchos más embarques. Riesgos para la seguridadTodas las cuestiones que se argumentaron en contra del embarque realizado en 1999 siguen siendo válidas. Los preparativos de seguridad dispuestos para la nave son inadecuados. Antes del 11 de Septiembre la vulnerabilidad del plutonio y del transporte nuclear frente a los ataques terroristas era clara. Ahora están mucho más expuestos porque las condiciones de seguridad son más frágiles. Un embarque realizado hace casi 20 años atrás desde Francia a Japón con menos plutonio que el de este transporte, requirió protección armada de los Estados Unidos, Francia y el Reino Unido, así como miles de militares desplegados en el Canal de Panamá durante el tránsito del barco. Este cargamento desde Japón no contará con escolta militar alguna, pero en su lugar cuenta con un carguero comercial armado con un cañón de 30 mm. Habiendo declarado el gobierno del Reino Unido su compromiso a combatir el terrorismo internacional parecería una contradicción fundamental que el mismo Gobierno haya acordado el transporte de material apto para armas nucleares con tan poca cobertura de seguridad. ¿Qué se debería hacer con el combustible de plutonio? No existe ninguna justificación para el transporte del combustible de plutonio (MOX) de regreso al Reino Unido. Los problemas con el combustible MOX fueron conocidos por la BNFL con anterioridad al embarque a Japón en 1999. En primer lugar, nunca debieron haber sido embarcados. Desafortunadamente el combustible se encuentra en Japón, y ahora que está en Japón debería ser tratado como residuo nuclear y ser almacenado en un sitio lo más seguro posible. A pesar de que el almacenamiento en Japón representa una preocupación en términos de protección física y de amenaza de proliferación - el plutonio dentro del combustible puede ser utilizado para fabricar como 50 armas nucleares- es preferible a que sea transportado a través de cientos de miles de kilómetros con todas las cuestiones resultantes en lo que a seguridad se refiere. El derecho de los países en ruta a ser notificados y consultados Los gobiernos de Japón y de Gran Bretaña reconocen la sensibilidad que existe sobre este embarque de plutonio. En el Acuerdo firmado en Julio de 2000 para el transporte de regreso, se acordó que "se dará una máxima consideración a la relación con los estados costeros". De todas maneras, el 30 de Enero de 2002 el Ministro de Asuntos Exteriores de Japón declaró que las tres rutas posibles entre Japón y el Reino Unido siguen siendo una opción para este embarque y que serán utilizadas de forma equilibrada. Ambos países están siendo indiferentes frente a los derechos de los estados en ruta de ser notificados y consultados con anticipación. En términos del marco legal internacional respecto de este embarque, el Artículo 56 de la Ley del Mar provee a los estados la jurisdicción sobre la Zona Económica Exclusiva (ZEE - 200 millas) con el propósito de protección y preservación del medio marino. El embarque de 2001 evitó la ZEE de Australia y Nueva Zelanda pero la habría transitado en un número de naciones del Pacífico. El embarque de retorno también violaría un compromiso dado por el Gobierno del Reino Unido al Tribunal Internacional de la Ley del Mar (ITLOS) en Noviembre de 2001 en el que ninguna importación de combustible de plutonio MOX asociado a las operaciones de la planta de MOX de Sellafield se llevaría a cabo antes de Octubre de 2002. La recusación legal de Irlanda al Tribunal Internacional de la Ley del Mar (ITLOS) está relacionada al licenciamiento de la nueva planta MOX de Sellafield por parte del Reino Unido, y su preocupación radica en que esto resultará en una mayor contaminación radioactiva en el Mar de Irlanda.No se ha llevado a cabo ninguna evaluación de impacto ambiental sobre los riesgos de este embarque como tampoco se realizó para embarques anteriores. No hubo ninguna consulta sobre respuestas ante una emergencia o ataque, y tampoco ninguna responsabilidad legal justa y equitativa ni existen arreglos compensatorios a pesar del hecho que los estados costeros asumen el mayor riesgo. Creciente oposición de los estados en ruta
A principios de 2002 los Gobiernos en la ruta de estos transportes ya habían comenzado a expresar su oposición a este embarque. El 7 de Marzo, el Gobierno de Irlanda anunció que estaba considerando una acción legal para prevenir el embarque. El Ministro de Medio Ambiente, Joe Jacobs, declaró: "Es inaceptable que el plutonio deba pasar a través del Mar de Irlanda, particularmente a la luz de las amenazas terroristas luego del 11 de Septiembre". Una fuerte oposición al embarque fue expresada por los catorce Gobiernos de la Comunidad Caribeña (CARICOM) en su reunión cumbre con el Gobierno de Japón los días 4 y 5 de Marzo en St. Johns, Antigua. En su declaración conjunta, el CARICOM enfatizó "su preocupación que el transporte de dichas sustancias pueden tener un impacto devastador en la integridad del frágil ecosistema del Mar Caribe en el caso de suceder un accidente". Reiteraron su "implacable oposición" a esta práctica especialmente en relación al nuevo desafío global de paz y seguridad. En la partida de los barcos desde el Reino Unido el pasado mes de Abril, Helen Clarck, Primera Ministro de Nueva Zelanda, anunció que el gobierno está en contra de los embarques y que expresaría su preocupación. "Siempre presentaremos oficialmente nuestra oposición pero no podemos detener a los barcos que transitan por alta mar". Durante 2001, los Jefes de Estado y Ministros de Asuntos Exteriores en sus reuniones del Grupo Río de Naciones Latinoamericanas firmaron declaraciones oponiéndose a los embarques nucleares. El impacto de la presión internacional Es evidente que la oposición de los estados en las rutas ha tenido un impacto en los planes para los futuros embarques por parte de Japón. A principios de 2001 fue revelado que el Gobierno Japonés estaba considerando la opción de mover plutonio y residuo vitrificado de alto nivel desde Europa vía la ruta del Mar del Norte, en el norte de Rusia. Esta ruta evitaría muchas de las voces de oposición de los estados costeros del Caribe, América del Sur y el Pacífico. Durante el año 2000 y 2001 el Ministro de Asuntos Exteriores de Japón intervino directamente para prevenir la firma de nuevos contratos de reprocesamiento entre empresas japonesas y la Compañía Francesa Cogema, citando la oposición creciente de las naciones en ruta. Dichos contratos, si se llegan a firmar, llevarán a que se realicen cientos de embarques de combustible nuclear gastado desde Japón a Europa. No al uso de combustible de plutonio (MOX)Ya hubo cuatro cargamentos de plutonio, en la forma de dioxido de plutonio o combustible MOX, transportada a Japón durante los últimos diez años. En total, las embarcaciones de transporte de bandera británica han viajado un total de 120.000 kilómetros para enviar sus cargamentos de plutonio potencialmente utilizable en armas a Japón. Si bien cada uno de estos transportes ha sido justificado por Japón como esenciales para su programa de energía, ni un gramo de plutonio ha sido utilizado en un reactor nuclear. Ni un sólo kilovatio de electricidad ha sido generado con este plutonio. En vez de eso, el plutonio sigue sin ser utilizado y se está acumulado en Japón. Al mismo tiempo, durante los últimos 10 años ese almacenamiento de plutonio ha crecido un 300%, de menos de 10 toneladas a más de 38, muchas de las cuales están en Europa. Otra vez, ni un gramo de esto ha sido utilizado para la generación de electricidad. En Japón las empresas de electricidad nuclear están señalando cada vez más que este programa no tiene sentido económico. El futuro del combustible de plutonio (MOX)No existen aún grandes contratos entre las empresas japonesas y los productores europeos de MOX, la BNFL y Cogema. Además, los serios problemas para transportar el combustible MOX desde Europa, el alto precio del combustible MOX y la fuerte oposición política y pública al uso del combustible MOX en Japón han contribuido a una severa demora en el programa Japonés para usar el plutonio. |
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